Senderismo Sierra de Aracena

Sendero Santa Eulalia – Alájar

Los amantes de la naturaleza y el senderismo en la Sierra de Aracena podrán disfrutar de uno de los paisajes montañosos más hermosos en el itinerario que se desarrolla de manera íntegra dentro de nuestro Parque Natural: el sendero que discurre entre Santa Eulalia y Alájar.

El trayecto parte de Santa Eualalia, núcleo que se ha formado en torno a la ermita de Santa Eulalia donde Almonaster la Real celebra su centenaria romería, por una carretera que la comunica con la N – 435 y que antes era un camino. Pasados unos dos kilómetros y medio, atravesamos un gran encinar en cuyo alrededor encontramos sierras coronadas de eucaliptos. Además de esa especie, introducida para aprovechamientos madereros, también conforman el paisaje serrano castaños,  alcornoques, pinos, así como aulagas, tomillo y otras especies propias del monte bajo. Como en otros lugares del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, las especies animales que cohabitan son ciervos, zorros, águilas, gato montés o jabalíes.

El camino deja la carretera para tomar una vaguada que conduce a los llanos por donde discurre la rivera de Santa Ana, aguas que hay que vadear por unas pasaderas de piedra. En este paraje los fresnos y alisos se adueñan del paisaje.



Aquí, como en la mayoría de los municipios serranos, y siempre que el tiempo lo permita, se desarrolla una actividad recolectora importante con especies de setas comestibles como las ‘tanas’ (Amanita caesarea), tentullos (Boletus edulis) o gurumelos (Amanita ponderosa). Eso sí, es importante tener en cuenta que las fincas que veremos son propiedad privada, por lo que deberemos contar con permiso de sus dueños para poder entrar a buscar setas.

Por la Rivera de Alájar

Frente al cortijo El Vilanés tomamos dirección norte y buscamos un paso entre las sierras del Pico y la Giralda. Allí en medio de un bosque de encinas poco desarrollado seguimos la marcha junto a la rivera de Alájar. Junto a estas aguas caminamos casi todo el tiempo.

Esta rivera forma una hermosa y gran garganta que se estrecha entre crestones de cuarcitas hasta el punto en el que muchos de los riscos que acompañan y salen al paso parecen convertirse en auténticos guardianes del camino. De pendientes pronunciadas y suelos pobres en cuarcitas y pizarras, la práctica agrícola es casi inexistente y son los aprovechamientos silvoforestales los que se dan casi de manera exclusiva en este terreno.



Esta rivera, a cuyos márgenes encontramos antiguos molinos abandonados, marca el final del trayecto una vez que el sendero entra en Alájar, bonito pueblo serrano declarado conjunto histórico – artístico y que se extiende a la sombra de la Peña de Arias Montano, dejando a su derecha el cementerio. Llegados a este punto el visitante se adentra en un lugar donde rebosa la tranquilidad, compuesto de casas populares y calles estrechas con casas blancas presididas todas ellas por la Iglesia de San Marcos (siglo XVIII) en la que destaca su esbelta torre.

Ficha Técnica 

Trayecto: lineal

Duración: 180 minutos

Dificultad: media

Distancia: 10 kilómetros

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