Monumentos Sierra de Aracena

La Casa Estrada. Cortegana

Por Mercedes Rivero Castilla 

Los pueblos de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche no cuentan sólo con extensos recursos naturales y bienes culturales para ofrecer al visitante. El paso de los años y la historia han dejado en la Sierra de Huelva una amplia y sorprendente variedad de construcciones arquitectónicas que la ha convertido en un espacio monumental que sigue emocionando a quien la conoce.

Varios de los casos más curiosos, de los muchos que se disgregan por toda la comarca, se encuentran en Cortegana. Allí, residencias como la Casa de Estrada, la Casa de los Azulejos o la Casa del Doctor Caballero son tan solo un simple ejemplo del legado arquitectónico del que disfrutar en estos días.



Allá por el siglo XIX, la situación económica de Cortegana dio lugar a dos clases sociales bien definidas: por un lado una clase modesta formada por obreros y jornaleros y por otro una clase acomodada de mayor poder adquisitivo gracias a la incipiente industria corchera y agropecuaria. A principios de siglo XVIII empresarios catalanes y portugueses llegaron a la localidad fomentando la explotación del corcho, lo que provocó una auténtica revolución económica y social que se reflejó en los distintos grupos sociales a los que dio lugar.

En Cortegana, al igual que en la mayor parte de la comarca, es una época en la que la burguesía, esa clase pudiente dedicada al comercio del corcho y formada por grandes propietarios de tierras, utilizan sus nuevas casas como reflejo de su posición en la sociedad, un elemento diferenciador y netamente visual. De este modo, comienza a florecer una gran variedad constructiva poco común en toda la comarca, con vistosos ejemplos todavía visitables.

Arquitectura típica en la Sierra de Aracena

Una vivienda es el mejor reflejo de sus propietarios y como tal, existían dos tipos de inmuebles. Por un lado, una arquitectura popular, la más abundante, compuesta por casas poco destacables desde un punto de vista estético, pero muy prácticas en cuanto al desarrollo de las tareas domésticas. Por regla general los residentes de estos habitáculos realizaban el trabajo arquitectónico y de construcción, proceso en el que participaba la mayoría los componentes de la familia y ocasionalmente el resto de vecinos.

Este modelo constructivo ha dado pie a la existencia de un caserío popular protegido en la mayoría de cascos urbanos de la Sierra compuesto por viviendas unifamiliares de dos plantas (primera y soberado) en las que la mezcla de la cal y la teja árabe es una de sus principales señas identitarias.

En contraposición con esta arquitectura popular se erigieron casas amplias, de varios pisos, como fiel reflejo de la situación económica de sus propietarios, la burguesía local. Estas casas inmensas eran, en muchas ocasiones, sólo residencias para los periodos vacacionales.

El auge económico de la época llevó, además, al fomento en la construcción de obras públicas y privadas como plazas de toros y casinos de socios por toda la Sierra, una serie de edificaciones potenciadas por esta nueva clase social pudiente que refrendaba así su supremacía económica, tal y como hacían los empresarios catalanes con su vistoso modernismo, santo y seña de la Barcelona del Ensanche.



Ya a finales del siglo XIX y principios del XX se asentó en Cortegana el madrileño Eduardo Garrido Estrada, un hombre de clase acomodada y que contrajo matrimonio con Carmen González Bravo y Hernández de Caballero, representante de la burguesía local corteganesa. A Garrido Estrada se le conoce como el promotor de una de las viviendas ejemplo de la arquitectura ecléctica en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche: la Casa de Estrada.

Estrada fue un personaje de gran importancia entre los vecinos, que lo conocían popularmente como ‘el niño Estrada’. Según recogen los archivos municipales, la calle en la que se encuentra este inmueble se denominaba a principios de siglo del siglo XX calle Garrido Estrada, una vía que ha sido portadora de hasta tres nombres diferentes en la última centuria y que, en la actualidad, homenajea al genial poeta García Lorca. La presencia de nombres ilustres en el callejero corteganés mantiene hoy día otros ejemplos, como el de la calle del Doctor Daniel Caballero, un médico muy querido entre sus convecinos.

La Casa Estrada. Modernismo arquitectónico en la Sierra de Huelva

La Casa de Estrada se erige como uno de los mejores ejemplos de arquitectura ecléctica en toda la provincia de Huelva. Como bien afirma Sebastián Martín en las Actas de la XVII Jornadas de Patrimonio, se trata de una vivienda que refleja claramente el tipo de construcciones que identificaba a la burguesía adinerada del siglo pasado. En cuanto a la fecha exacta de su construcción no hay datos fiables, pero según los detalles que porta la cancela de la entrada principal del inmueble se podría afirmar que las obras concluyeron en torno al año 1907.



La Casa de Estrada presenta varios estilos artísticos en su conjunto. En la fachada principal, situada en la calle García Lorca número 14 se puede contemplar un modelo de estilo neoplateresco, mientras que sus traseras, ubicadas en la calle del Doctor Romero Rabana, predomina el neomudéjar. Su interior, por contra, presenta tendencias isabelinas, francesas y modernistas.

Lo más llamativo de la Casa de Estrada es su decoración exterior, aunque la interior nada tiene que envidiarle. En la fachada, tímpanos de puertas y ventanas cuentan con una decoración antropomórfica, mientras que en los adosados de las pilastras una secuencia vertical a base de relieves femeninos de influencia clásica embellece la calle.

Totalmente diferente es el estilo de la fachada trasera o las terrazas, en las que claramente se observa una influencia de los prototipos mudéjares sevillanos o toledanos. Con una estructura a base de torres alargadas adosadas al lienzo de muralla y torre del homenaje que recuerdan a las fortificaciones militares de los castillos.

Esta mezcla de estilos arquitectónicos sigue siendo todo un atractivo y sorpresa durante un recorrido por el casco urbano de Cortegana. Las estrechas calles de su centro histórico guardan celosas tesoros como éste, que complementan la riqueza de su historia.

Al igual que la Casa de Estrada, otros edificios serranos presentan características similares, a base de una combinación estilística dispar con gran predominio del neomudéjar. Este estilo tuvo gran influencia en la arquitectura de cambio de siglo y en el posterior regionalismo. De hecho, el desarrollo industrial y la consecuente bonanza económica desembocaron en la necesidad de aparición de un nuevo estilo artístico que sirviera como forma de expresión.

Uno de los arquitectos que mejor adoptó o ejemplificó con sus construcciones este paso del modernismo al regionalismo fue Aníbal González, principal referente de este estilo artístico en Andalucía y que diseñó importantes edificaciones en Aracena, como el edificio actual  del Ayuntamiento, la entrada a al Gruta de las Maravillas o el Casino de Arias Montano, entre otros.

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