Monumentos Sierra de Aracena

Charco Malo. Cortelazor la Real

El Charco Malo de Cortelazor la Real es uno de los parajes naturales con más encanto de toda la Sierra de Aracena. Todo espacio natural tienes sus tesoros más desconocidos –y a salvo del ser humano y sus pisadas depredadoras– y en la Sierra de Aracena, uno de los más sobresalientes es, sin lugar a dudas, éste.



Situado a escasos tres kilómetros del núcleo de población (ver la ruta de wikiloc aquí), el Charco Malo es un rincón idílico de no fácil acceso y en el que agua es el mejor ejemplo de su valía como fuente de vida. El arroyo de la Guijarra –que discurre por este paraje para fundirse con la Ribera de Huelva– riega sus márgenes y regala vitalidad para permitir la existencia aquí de un bosque de galería tan tupido, que la temperatura desciende varios grados con respecto a la parte alta del terreno que acabamos de pasar para bajar hasta el barranco.

El sendero para llegar al Charco Malo de Cortelazor la Real parte del propio pueblo, por la calle Fuente, que nos sumerge de lleno en un camino no siempre fácil de seguir, de unos dos kilómetros con una pronunciada bajada al final pero casi siempre acompañado de una importante masa forestal de encinas, alcornoques y árboles de ribera (chopos, fresnos, álamos y alisos) que permite que el camino sea agradable y sombreado. Eso sí, no apto para niños pequeños ni recomendable realizarlo sin calzado ni ropa adecuada para el senderismo.

Pese a lo escarpado del terreno en su tramo final y a la profunda vegetación de monte bajo que hace que, a menudo, cueste seguir el sendero, el premio final bien vale el esfuerzo y la posterior subida que tendremos que hacer para regreso.



Baño en la poza natural del Charco Malo

Un auténtico paraje sacado de otras latitudes mucho más septentrionales nos espera allí, en el que sentarse y simplemente disfrutar con la contemplación del discurrir del agua, cuya constancia durante siglos nos ha regalado dos espacios naturales para el baño. Una de ellas, una auténtica poza de gran profundidad a la que el arroyo de la Guijarra surte constantemente de agua cristalina es un punto de obligada visita para los vecinos de Cortelazor la Real cuando el calor aprieta.

Además, la notable humedad y microclima propio del paraje ha vestido a toda la vegetación e incluso a las piedras del terreno con un manto de musgo de gran vistosidad.

Gran parte del éxito del estado de conservación virginal del Charco Malo de Cortelazor la Real reside en la dificultad de su acceso y, por supuesto, del respeto y celo de quienes llegan hasta allí, que no dejan rastro alguno de sus huellas.

Por el bien del Charco Malo y de todos quienes lo visitarán próximamente, te recomendamos que tu visita allí permita mantener este ecosistema sacado de un cuento de hadas para el disfrute de quienes lo conocerán más adelante.

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