Monumentos Sierra de Aracena

Puentes en la Sierra de Aracena, arquitectura civil en nuestro Parque Natural

Un día, en la época prehistórica, un hombre derribó un árbol y lo hizo caer para enlazar las dos riberas de una corriente que quería atravesar. Así, de una manera tan primitiva, creó un puente fortuito que le proporcionó el acceso necesario para cruzar ambas orillas. Desde ese momento, el arte de construir puentes fue evolucionando para atender a las necesidades funcionales de las distintas civilizaciones que los erigieron y debieron ser fruto del trabajo de grandes ingenieros ya que, en la actualidad, muchos permanecen imperturbables y forman parte de un rico legado cultural.



Puente del Batán sobre el río Múrtigas, en el término de La Nava | Fotografía: Patronato Provincial de Turismo

Estas edificaciones de la ingeniería civil son un fiel reflejo de la historia de nuestros antepasados más remotos y durante siglos han constituido un punto de paso obligado en la red viaria. Los mayores constructores fueron los romanos, aunque también durante la Edad Media tuvieron una importancia muy relevante y eran usados por los señores y representantes de la Iglesia para cobrar a los caminantes un tipo de peaje, a menudo abusivo. Incluso muchas personas del pueblo llano donaban a su muerte todos los bienes para asegurar el mantenimiento del puente.

La Sierra de Aracena y Picos de Aroche conserva como parte de su legado patrimonial un buen número de estas maravillas arquitectónicas, que fueron erigidas por las distintas civilizaciones que se asentaron en la zona para salvar los numerosos ríos y riberas que la surcan.

Uno de los más importantes era el puente romano del río Odiel, situado en una zona limítrofe entre los municipios de Aracena y Campofrío. Algunos estudios lo calificaban como el mejor ejemplo de tradición constructiva de aquella época.

El Puente ‘Viejo’, como se le conoce popularmente, es una de las construcciones más antiguas que se conservan en toda la Sierra de Aracena, aunque ha sufrido en sus propias carnes los efectos de las importantes riadas vividas en las últimas décadas en esta zona. Hay quien dice que estaba situado en una antigua vía entre las poblaciones romanas de Unión y Arucci y que daba acceso, por una antigua calzada romana de la que aún quedan  restos, al corazón de este Parque Natural.

Puente de las Tenerías de Almonaster la Real

Puente de la Gitana, en Arroyomolinos de León. | Fotografía: Patronato Provincial de Turismo

Un poco más al oeste, en Almonaster la Real, se encuentra el Puente de las Tenerías, acceso a unas antiguas tenerías del siglo XVIII. Parece ser de fábrica romana del siglo I o II  y se sabe que por él pasaba la antigua Vía Julia que comunicaba la zona de minas de Almonaster la Real con Emérita Augusta. Año tras año, y desde hace varios siglos, es atravesado por los romeros de las Fiestas de la Cruz en uno de los momentos más emotivos del ritual crucero.

Nuestra ruta de los puentes nos conduce a La Nava, donde se conserva una importante obra arquitectónica contemporánea, conocida como Puente del Infierno. Su construcción data de 1888 y se encuentra situado en la Carretera Nacional 435, a escasos kilómetros de la localidad navina. Entre sus principales características destaca la longitud de su vano central, que supera los 16 metros de altura, lo que supone todo un espectáculo para las retinas tanto por su majestuosidad como por su belleza arquitectónica. En la actualidad, es uno de los muchos reclamos turísticos que tiene esta localidad, reclamo al que el tiempo ha sumado una profusa vegetación, presente en la zona, que se ha adueñado de parte de su estructura.

Junto al puente del Infierno, a unos 600 metros aguas abajo, aparece otra obra similar de origen medieval que fue edificada en 1484 por los propietarios de los numerosos molinos existentes en el territorio. Con esta construcción se facilitaba el acceso a la población y a las muchas personas que llegaban del resto de España y de Portugal para moler sus granos. Ambos constituyen una parte muy importante del legado arquitectónico de esta población y son un tesoro para sus habitantes.

Puente de los Pelambres, en Aroche | Fotografía: Patronato Provincial de Turismo

También Aroche guarda entre sus joyas más preciadas un valioso puente que fue edificado por Felipe II en 1577, según consta en una inscripción conmemorativa a su construcción. El Puente de los Pelambres representa uno de los escasos ejemplos de ingeniería de la época y está situado sobre el arroyo de La Villa, a la salida del municipio en dirección hacia la carretera HV-2111.

En aquella época se situaba en este lugar la Real Aduana al ser el principal camino que conducía a Portugal. Las numerosas crecidas habían acabado con la vida de personas y animales que intentaban cruzar el arroyo, por lo que se hacía necesaria la construcción de un puente que evitara situaciones de peligro para sus habitantes. Así, el 17 de marzo de 1577, se acordó en pleno del Consistorio la edificación de la obra, que costó 418 ducados y fue realizada por los alarifes Marcos Pérez y Alonso Miguel.

Cuenta con un único vano formado por un arco de medio punto de fábrica de ladrillo rojo y plementería de mampostería ordinaria y fue objeto de una obra de rehabilitación por parte del Ayuntaiento arocheno con el fin de reforzar su bóveda, eliminar el asfalto y meter adoquinado e iluminación para su puesta en valor turístico.

En Encinasola, donde se encuentra el Puente de los Cabriles, uno de los más destacados y conocidos de toda la Sierra. Fue erigido entre los siglos XV y XVI para salvar el río Múrtigas del antiguo Camino Real que enlazaba la población marocha con los terrenos de La Contienda.

Los aspectos que más llaman la atención son los cinco vanos del puente y los tajamares triangulares empotrados en los estribos representando la forma de cabezas de carnero. Cuenta además con bóvedas de ladrillo ligeramente apuntadas y está construido en mampostería enfoscada con revoco de cal.



Puente de los Cabriles, en Encinasola | Fotografía: Miguel Ángel Martín (Michelmam)

Aunque el Puente de los Cabriles es el más importante de la localidad, hay que mencionar también el del Sillo, de ocho vanos, con características similares al anterior y situado sobre el río Múrtigas en la carretera local de Encinasola a Cumbres de San Bartolomé.

Nuestra ruta terminaría en Arroyomolinos de León. Allí, a unos cinco kilómetros de la entrada al pueblo desde Sevilla encontramos un área de descanso en plena naturaleza, presidida por el Puente de la Gitana.

Esta construcción majestuosa, con ocho ojos y una importante altura, es símbolo de esta localidad, fuertemente influenciada por el agua y la proliferación de molinos de rodezno en su término municipal.

Puente de la Gitana, en Arroyomolinos de León. | Fotografía: Patronato Provincial de Turismo

Todas estas obras civiles constituyen hoy día una parte de la historia y de la cultura de los pueblos de la Sierra de Aracena, en los que queda una profunda huella del rico legado que dejaron a su paso las distintas civilizaciones que habitaron estas tierras.



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