Monumentos Sierra de Aracena

Puerta del Perdón, arte alentejano en el corazón de Almonaster

Las joyas de las que disfruta Almonaster la Real no sólo se circunscriben a su mezquita, su plaza de toros o los numerosos rincones que atesora por sus estrechas y sinuosas calles. En el siglo XV, la antigua villa de Al – Munastyr musulmana reconquistada por los cristianos había crecido notablemente a extramuros de su antigua fortaleza. Este crecimiento por el valle y el consiguiente aumento de la población trajo consigo los primeros problemas para acoger a toda la feligresía en la remozada mezquita, que pasó a rendir culto al dios cristiano.

Ante tal tesitura, los responsables eclesiásticos decidieron erigir un nuevo templo de mayor tamaño con el que se diese cabida a toda la población dentro del nuevo orden religioso establecido. Nació así el proyecto de la Iglesia de San Martín, templo de porte y singularidades que merecen la pena visitar y que engalanan aún más el ya de por sí lustroso libro del patrimonio monumental de Almonaster la Real.

Situada a escasos metros de la entrada a la localidad, la Iglesia de San Martín, de estilo gótico – mudéjar, se erige como un colosal edificio sobre un podio de mampostería y granito que le añade un pequeño espacio público desde el que se divisan unas preciosas vistas de la mezquita, situada en la cima del otro cerro que flanquea el valle ocupado por Almonaster.

De su interior destaca la bóveda de cañón apuntado, un método de cubrición único en la comarca, aunque su mayor riqueza se encuentra en el exterior. Allí, la Puerta del Sol acoge a los fieles y visitantes que acceden al templo. Formada por una triple arquivolta ojival de cantería enmarcada en un alfiz de ladrillo, tiene todo el protagonismo que le concede el paso constante de personas, aunque si hay una puerta con encanto en este templo es la del Perdón, situada a los pies del templo.

Según José María Sánchez, en su ‘Guía Histórico – Artística de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche’, la Puerta del Perdón se construyó durante el primer tercio del siglo XVI. Esta portada se inscribe bajo los cánones del estilo manuelino de las iglesias rurales del vecino Alentejo portugués.  Según este autor, la existencia de obras de este estilo luso demuestra la presencia de canteros portugueses trabajando en la Sierra de Aracena durante esa época.

La puerta, labrada en piedra de la zona, se distribuye a través de tres líneas ornamentales, que descansan en un alto basamento con forma de tronco, lisa la interior, con rosetas la central, de reminiscencias románicas, y con el típico cable manuelino la exterior. En el caso de la franja central, se mezcla la iconografía marítima, de seres antropomorfos y animales en lucha, temas propios de finales del gótico.

La portada queda enmarcada con un gran arco conopial, pináculos laterales adosados que descansan en grandes ménsulas y una decoración vegetal a base de rosetas y troncos de palmera, así como el escudo del cardenal Alonso Manrique de Lara, lo que la dataría entre 1523 y 1538.

Su belleza, originalidad y magia la convierten en otro de los muchos atractivos de Almonaster, lo que otorga un cariz más señorial y vetusto a una localidad a la que sus moradores dejaron una profunda y vistosa huella para su disfrute.

 

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