Monumentos Sierra de Aracena

La Fuente de la Zulema. Aracena

Aracena posee un casco histórico de gran riqueza y valor patrimonial, presidido por su castillo fortaleza (siglo XIII), que domina desde su cerro todo el valle por el que se extiende la localidad. Sus casas señoriales, arquitectura tradicional serrana o su afamada Gruta de las Maravillas son todo un reclamo para el visitante, aunque hay lugares quizá desconocidos por muchos que conservan la esencia de la historia y la belleza de lo natural.

La Fuente de la Zulema está situada a las afueras de Aracena, por la carretera que une la zona de la Gruta con la N 433, el denominado Paseo de la Gruta de las Maravillas. Allí, a un nivel inferior de la carretera y del barrio de Santo Domingo, el agua mana y discurre en un paraje de gran sencillez y singularidad, cargado de leyenda, con un amor imposible como fondo.

Cuenta la historia popular, que un antiguo rey musulmán que vivía en el Castillo tenía una hija, llamada Zulema. La joven se enamoró de un soldado cristiano, una situación inaceptable para su padre, que al enterarse la enterró viva hasta la cabeza. Sus incesantes lágrimas por la pérdida de su amado siguieron brotando de la tierra una vez muerta, lo que dio lugar a un manantial que los cristianos, una vez reconquistada Aracena, aprovecharon construyen-do una fuente.

Esta leyenda popular, que fue publicada por el escritor José Nogales a principios del siglo XX, envuelve en un halo de romanticismo y magia este pequeño paraje, del que se hace mención en documentos del siglo XVI. Aunque los orígenes musulmanes de la fuente no están claros, José María Medianero (Fuentes y Lavaderos en la Sierra de Huelva. Diputación de Huelva. 2003) no descarta que en esta época comenzase el aprovechamiento del manantial, al que posteriormente se fueron añadiendo construcciones para poner en pie una fuente.

Ya en 1770, el vicario Barrera sufragó un trabajo de exorno de la Fuente de la Zulema, que se vio complementado dos años después con la colocación de un azulejo de Nuestra Señora de la Salud, que todavía hoy se conserva.

Actualmente la fuente está delimitada por una pared en ladrillo rojizo visto y un pequeño frontal en el que se sitúa el chorro constante y la decoración en azulejería. Dado el arraigo de la leyenda entre los vecinos de Aracena, a finales del siglo XX se colocó una serie de azulejos que recuerdan el trágico final de Zulema y el origen fantástico del manantial que incluso contó con un lavadero anexo.

Hoy día, su visita es un canto a los sentidos, dentro de un paraje incluido en el núcleo de Aracena en el que las lágrimas de un amor imposible siguen fluyendo y alimentando la naturaleza del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

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