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Jamón ibérico y vino tinto, aliados para adelgazar

Con pan y vino se hace el camino, dice el refrán popular. Esta vida moderna que disfrutamos (o padecemos, según se mire) nos ha marcado una serie de hábitos que, a menudo son difíciles de asumir. Aún cuando sea el camino que debemos seguir para ‘estar a la moda’ o encajar en un determinado grupo social. Cuestión aparte es el capítulo de la salud… pero cuando hablamos de dieta, generalmente a uno se le viene a la cabeza los cuerpos esculturales de modelos (hombres y mujeres) y los esfuerzos que deben hacer para conseguir mantener esa línea.



Porque aunque para algunos es algo sencillo y casi natural, el hecho de tener que privarse de determinados productos mientras se hace una dieta no deja de ser, cuando menos, difícil de asumir y conseguir.

Eso sí, de vez en cuando uno encuentra aliados hasta el infierno. O al menos alguien que le alegre a uno la vista y las ganas por hacer una determinada dieta que, milagros aparte, nos haga sentir bien con nosotros mismos.

Según informa Europa Press, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha desarrollado una dieta que incluye el vino y el jamón ibérico entre sus productos para el consumo y que permite perder una media de cinco kilos de peso en un mes de forma saludable, y es que, según sus responsables “complace al paladar y al corazón”. Y no es para menos, ¿no cree?

Aunque las bebidas alcohólicas y los productos derivados del cerdo ibérico, son desaconsejados generalmente en la mayoría de las dietas indicadas para perder peso, diversos estudios recientes “atribuyen por persona y año una media de 3,2 kilos de jamón y 21 litros de vino” de consumo, indican los responsables de esta interesante dieta.

A juicio de los miembros del IMEO, estos dos productos pueden ser beneficiosos tomados con moderación y dentro de una tabla de alimentos compatibles debido “a su efecto cardioprotector”. Así lo señala el portavoz de este instituto, Rubén Bravo, que añade que la prohibición de comer ciertos alimentos presentes en todo acto social que se precie “casi siempre conlleva el rechazo de la dieta o un posterior efecto rebote” y la vuelta al punto de origen.

Por contra, manifiesta Bravo que si se sigue un régimen que gusta y no aburre, donde la comida es variada y destaca por su sabor, textura, aspecto y olor, “es mucho más probable que ésta se lleve a cabo con éxito”.



En cuanto a los beneficios de ambos productos, desde el IMEO se destaca que el vino tinto “puede reducir considerablemente el riesgo de enfermedad coronaria, arterioesclerosis, Alzheimer o demencia senil”, además de que provoca “capacidad de retrasar el envejecimiento celular del organismo”.

El jamón ibérico, que es consumido en el hogar por 9 de cada 10 españoles, es “la fuente perfecta de hierro y vitaminas del grupo B”, indican. Estos elemento son necesarias “para el correcto funcionamiento del sistema nervioso y el cerebro, y para mantener la masa muscular sin carencias en aminoácidos esenciales”, señalan.

Además, su perfil lipídico “destaca por su bajo contenido en grasas saturadas y alto en ácidos grasos monoinsaturados, como el ácido oleico”, explican al tiempo que afirman que el jamón de bellota “es la mejor opción entre los ibéricos”. Por todo ello, se ha desarrollado este régimen, el cual consta de estos elementos “todos los días”.

Para desayunar, los expertos afirman que “no puede faltar el pan y el jamón, ni la fruta”; aunque de ésta se desaconseja “el plátano, el mango y el melón”. Por su parte, el café se debe tomar “sólo o con leche desnatada”, señalan.



A la hora de comer, destacan el consumo de verdura, “ya sea en forma de ensalada o puré, rehogada o al horno”, y la presencia de un plato principal consiste en pescado o carne. En este último se pueden incluir “salmón, anchoas, rape, merluza, panga, sepia, almejas, bacalao, atún, pollo, pavo, conejo, ternera y solomillo de buey o carne magra de cerdo”, pero hay que evitar el pan.

Para beber, el patrón de consumo diario recomendado de tinto “es de una copa de 150 miligramos en el caso de las mujeres y hasta dos copas de la misma cantidad en los hombres”. Estas cantidades deben repartirse entre la comida y la cena.

Precisamente, en la última toma del día, se aconseja un caldo, dos lonchas de jamón ibérico y una cantidad de entre 80 y 150 gramos de carne o pescado. Por último, se puede consumir una onza de chocolate negro puro sin azúcar. Interesante, ¿no?. α

Jamón ibérico y el vino tinto, embajadores de España por el mundo

El jamón ibérico y el vino tinto son dos de los embajadores por excelencia de la exquisita gastronomía española por todo el mundo. Las distintas Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) existentes de ambos productos denotan la importancia de ambos en el sector agroalimentario español y en el día a día de miles de familias.

Su presencia en toda fiesta y acto festivo eleva a ambos productos a la categoría de indispensables, más aún cuando diversos estudios científicos avalan su carácter saludable y beneficioso dentro de un consumo moderado. Si a esto unimos el placer que conlleva tomar una copa de vino con una loncha de jamón… ¿quién se resiste?



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