Feria del Jamón AracenaFiestas Sierra de Aracena

Feria del Jamón Ibérico 2018. Aracena

Llega octubre a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche y con él la esperada fiesta en torno al mejor jamón ibérico del mundo. La Feria del Jamón de Aracena creció en 2013 para convertirse en la Semana del Jamón Ibérico, todo un acontecimiento gastronómico y etnográfico que este año presenta importantes novedades en su programación. Desde el viernes 19 al domingo 28, dos fines de semana consecutivos abiertos al disfrute en torno al jamón ibérico y al resto de derivados con un completo programa de actividades para todos los públicos.



El Recinto Ferial de la avenida Reina de los Ángeles, a escasos 250 metros de la Gruta de las Maravillas, acogerá las distintas carpas con expositores de empresas del sector cárnico y derivados, así como otros productos que también se han sumado en los últimos años a esta fiesta. Quesos, dulces, castañas, miel, pan artesano, licores… todo se funde con un exquisito jamón ibérico y los vinos del Condado de Huelva.

Para ello, la organización ha dispuesto un extenso espacio cubierto para acoger a las miles de personas que se esperan estos días en una celebración que sigue creciendo años tras año. Así, en este primer fin de semana se celebrarán actividades ya clásicas como el Concurso de Cortadores de Jamón (sábado 20. 13:30 horas) o la demostración del despiece artesanal del cerdo ibérico (domingo 21. 13 horas) se fundirán con novedades como actuaciones musicales o la celebración de la Ruta de la Tapa Ibérica.



Una veintena de establecimientos de Aracena participan en esta iniciativa que pone a disposición de vecinos y visitantes múltiples variedades distintas de platos elaborados con ingredientes derivados del cerdo ibérico.

 Y el sábado 27 y domingo 28… más fiesta en torno al jamón ibérico. Degustaciones, exhibiciones de corte, sorteos… mil y una actividades para disfrutar de un producto gourmet de primer nivel durante unos días de gran ambiente y animación en Aracena.

Eso sí, no olvide participar en el original concurso ‘Su Peso en Jamón’, que puede hacer realidad el sueño de muchos por tan sólo 1,5 euros.

TOMA NOTA

¿Cuándo?

19 al 28 de octubre de 2018

Más información

www.aracena.es | Teléfono 663 937 877 (Oficina Municipal de Turismo)

¿Dónde?

Recinto Ferial Avenida ‘Reina de los Ángeles’. Aracena

1 Comment

  1. FERNANDO SÁNCHEZ RESA
    22/10/2018 at 12:01 — Responder

    Aracena
    Y llegó el día esperado (sábado, para más señas) en el que un nutrido y escogido grupo de convecinos del Distrito Casco Antiguo de Sevilla íbamos a ver cumplido nuestro sueño y deseo: viajar gratuitamente a Aracena (de unos 8000 habitantes), con una inmejorable y joven guía turística: Violeta Lobo Ballesteros, que siempre estuvo atenta para que todo saliese a las mil maravillas (como la gruta que íbamos a visitar algunos voluntarios), en esa población serrana del norte onubense que forma parte de Sierra Morena. Esa jornada aumentó considerablemente su población con el aluvión de visitantes que allí nos presentamos, haciéndonos aracenenses o cebolleros por unas horas, gracias al atractivo turístico que tiene esta población para todo viajero o turista que se precie.
    En la Rotonda de la Barqueta nos concentramos los afortunados para viajar, a las nueve y media de la mañana, en dos autobuses, pues la demanda había sido prodigiosa. El aliciente era obvio: afamada gruta, monumentalidad destacable, jamón de jabugo, setas, miel, queso…; y encima todo ello aumentado por celebrarse, en este enclave serrano, su XXIII Feria del Jamón y del Cerdo Ibérico, como referente del turismo gastronómico nacional y de fama internacional. Aunque los pronósticos del tiempo eran nefastos, no llegaron a cumplirse, pues estuvimos casi todo el día con una temperatura ideal, sin lluvia que nos molestase. Solamente cuando montábamos en el tren turístico, sobre las 17:30 h, fue formalizándose este meteoro que tanto beneficio da a la tierra sobre la que se posa y que, a veces, algunos desagradecidos no saben valorar.
    En poco más de una hora recorrimos los casi 91 kilómetros que separan Sevilla de Aracena, tras haber pasado lista, colocado al personal en ambos buses y hecho las advertencias oportunas, como en todo buen viaje que se precie, nuestra amable Violeta.
    Íbamos pletóricos de ilusión y buenas esperanzas. Unos, ya conocían la población y la feria del jamón en pasadas ediciones; mientras algunos, como yo, teníamos las expectativas intactas esperando pasar un día agradable y provechoso.
    Llegamos a Aracena sobre las once, pues la salida de Sevilla se produjo a las diez. Las charlas y buen humor reinaron entre los excursionistas.
    El programa era de libertad absoluta hasta las 19 h, en que nos montásemos de nuevo en los autobuses para volver a casa. Mi esposa y yo lo haríamos en otro diferente al de ida, puesto que tuvimos la mala suerte de que nos tocasen dos asientos no bien anclados que en caso de frenazo o accidente hubiéramos saltado por los aires o algo peor.
    Lo primero que hicimos, la mayoría, fue dirigirnos al Pabellón Ferial Ciudad de Aracena y sus carpas adyacentes para visitar los distintos puestos en los que había toda clase de género, especialmente autóctono y de calidad, aunque siempre buscando saborear el producto estrella: el jamón ibérico, marca indeleble de esta ciudad.
    Algunos visitaron el Museo del Jamón, además de los garitos o bares que se terciaran. Otros, compraron con largueza las ofertas que se le ofrecían por doquier. La comida cada cual se la montó a su manera: de tapas, con bocadillos… o en toda regla.
    Nosotros optamos por una buena comida, en un restaurante de la cuesta que da acceso a la Gruta de las Maravillas. ¡Qué mejor lugar para tomar jamón y setas de temporada! Por eso, Restaurante Casas nos ofreció un menú exquisito: plato ibérico de bellota 5J, gurumelos, revuelto de setas; y de postre: natillas con azúcar caramelizada de la casa, que estaba para chuparse los dedos. ¡Una auténtica gozada…!
    Después estuvimos deambulando por sus calles (y de paso gastando calorías) y viendo sus más destacados monumentos. Nos recordaba mucho, sus suelos enchinados, a las calçadas y calceteiros de Portugal. También su trazado urbano y el inmaculado encalado de sus viviendas. Todo lógico, por la vecindad de tantos años.
    Hicimos tiempo paseando, no obstante, para estar a las cuatro y media en la puerta de la Gruta de las Maravillas y así completar los 27 compañeros de viaje que habíamos elegido esta opción. Una vez pertrechados de los audífonos para poder oír las parcas y acertadas explicaciones de la guía que nos tocó en suerte, comenzamos la visita pateando la caverna más extensa de la península (que está a 14 metros de los cimientos de la iglesia y castillo que la coronan en su exterior), con un recorrido de 1200 metros. Son de formación calcárea, revestida de estalactitas y estalagmitas. Pude comprobar su especial belleza y su temperatura de 17 grados, padeciendo, por momentos, su bochornoso ambiente al ir caminando y sudando, a pesar de ir haciendo varias paradas. Hubo alguna sala o túnel que hubimos de bajar bien la cabeza para no lastimárnosla. Fuimos subiendo y bajando múltiples escaleras (la más alta, de 91 peldaños) con tal de ir viendo sus doce salones que tienen sugestivos nombres: “Las Conchas”, “La Sala Erótica o de los Desnudos”, “Salas de los Garbanzos”, “Cristalería de Dios”, “Lago de la Esmeralda”, “La Catedral”…, además de disfrutar de la vista de sus seis lagos de agua cristalina, tectónicos o erosivos, constituyendo el conjunto una belleza inigualable.
    A su término nos esperaba la mansa lluvia y el trenecito turístico que estaba aparcado en la plaza del lavadero. Montamos raudos y tuvimos la suerte de hacer un circuito pausado al abrigo de la lluvia por todo lo más selecto de Aracena, incluyendo la subida a la Iglesia del Castillo, que visitamos y conocimos gracias a las amables y doctas palabras del conductor del trenecito, quien nos aclaró que por 14 metros no se descubrió la gruta cuando hicieron los cimientos de esta iglesia; y que el castillo es un símbolo mágico y mítico de la ciudad, del que circulan varias leyendas, pero que se encuentra derruido por dentro pues sirvió para construir las casas de muchos vecinos; y cómo los ingleses, siendo tan listos… habían explotado las Minas de Riotinto pero no se habían dado cuenta (aunque sabían de su existencia) de la mina oculta que había bajo esta montaña, que bien sabe aprovechar el ayuntamiento para tener sus cuentas saneadas. Según nos dijeron, la procesión de la noche del Jueves Santo es digna de ver, saliendo de este templo con tres pasos, en olor de multitud y devoción. Paseando por el pueblo, tuve ocasión de hablar con una vecina de 93 años que me aseguró que todos los años sube para verla en esa marcada fecha.
    Nada más volver a nuestro punto de partida marchamos, paraguas en mano, en busca del servicio y el autobús para que nos anticipara nuestro cálido hogar. Hubo momentos en el tren que las doctas y, a veces, poéticas explicaciones del guía eran apagadas y empañadas por la algarabía de algunas compañeras que preferían charlar de lo suyo en lugar de escuchar la cultura y la historia de este municipio famoso. Al final del viajecito, al poner el conductor la cinta musical de la famosa canción del tren que todos conocíamos se produjo la explosión festiva de las mismas a las que me he referido anteriormente.
    Podría contar muchas más anécdotas del viaje pero me centraré en tres. Primera. Las múltiples visitas a los wáteres del pabellón donde se formaron, como es lógico, colas impresionantes en las que ganaban por goleada las féminas, pero que fueron subsanadas por las empleadas que allí estaban, limpiando en todo momento los servicios, y reconduciendo a los hombres a su servicio, pero solo a los de pie o micción, para aprovechar los dos sanitarios masculinos de suelo para las mujeres. Lo más gracioso era su voz de mando que se oía nada más entrar a este recinto: «Los hombres a la pared». ¡Buena sargenta para la sociedad feminista del futuro que ya estamos pisando en nuestra amada España!
    Segunda. Cómo la lluvia concentró a todo el personal de la feria bajo las carpas pues la gente andaba diseminada, antes de que esto se produjera, por distintos lugares del recinto, campando por sus fueros. Era digno de ver la auténtica concentración que el jamón y la lluvia, al alimón, habían provocado.
    Tercera. Estando comiendo mi esposa y yo nos encontramos que bajaban por la calle varios antiguos convecinos de nuestra ciudad de nacimiento (Úbeda, Jaén): Paco Tito, su esposa y cuñados, por lo que nos saludamos efusivamente, provocándonos mucha alegría al encontrarnos en esta tierra tan hospitalaria.
    La Rotonda de la Barqueta nos volvió a acoger (a las 20 h) con las buenas resonancias que traíamos. Nos encontrábamos satisfechos y muy agradecidos al Distrito Casco Antiguo y, especialmente, a Violeta Lobo que nos había dedicado todo su tiempo libre de este sábado y su sabiduría, simplemente por amor a su profesión, sin tener compensación económica por ello; aunque andábamos cansados del trajín efectuado en esta especial jornada, teniendo conocimiento de que en Sevilla había descargado la lluvia durante todo el día y que ahora nos recibía, igualmente, con los cielos abiertos; seguramente que llorando nuestra ausencia…
    Sevilla, 20 de octubre de 2018.
    Fernando Sánchez Resa

Leave a reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.