Monumentos Sierra de Aracena

Empedrados decorativos, arte hasta por los suelos en la Sierra de Aracena

Si hay algo que caracteriza a los pueblos de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche es la conservación de sus valores culturales y de su arquitectura popular. Muchos de estos municipios mantienen en su urbanismo viario elementos tradicionales que hoy día son su seña de identidad y un valioso testimonio para entender la forma de vida de los serranos.

No podrían recorrerse estos enclaves sin caminar por las alfombras pétreas que tapizan calles, plazas y entradas de las viviendas, donde el paso del tiempo no ha podido sustituir una de las expresiones más populares de la arquitectura de estas poblaciones, sus característicos empedrados.

Desde Alájar hasta Zufre, pasando por Linares de la Sierra, Santa Ana la Real, Aracena, Los Marines, Fuenteheridos, Castaño del Robledo, Galaroza, Jabugo, Corteconcepción o Puerto Moral, los empedrados decorativos se extienden echando un pulso a las solerías de serie que intentan ganar terreno en un combate a merced de los gustos y tendencias.

Muchos de estos pavimentos han atendido históricamente a las necesidades funcionales de los vecinos, que los colocaban en forma de hilera desde la puerta de entrada de sus viviendas hasta la salida del patio para facilitar el paso de las bestias, según expone José María Medianero Hernánez en su libro ‘Empedrados decorativos de la Sierra de Aracena’ .

Otros están realizados con afán meramente decorativo, con dibujos de mejor calidad que visten las entradas y los interiores de las casas. Los espacios públicos son también escenario de este tipo de superficie, como queda de manifiesto en la Plaza de la Iglesia de Zufre, empedrada en su totalidad.

Aunque una gran parte de estas obras de arte se han perdido con el paso de los años, el trabajo de construcción de empedrados fue muy importante en el pasado y hasta existían cuadrillas de trabajadores encargados de esta labor. Para ello, utilizaban cantos de color blanco, oscuro veteado (excepcionalmente se usaban otros colores) producidos por la ruptura de bloques de piedra procedentes de las canteras de la Sierra de Aracena y, con ellos, trazaban dibujos de cierta complejidad.

Empedrados de la Sierra de Aracena: diversos motivos y variedades

Los diferentes motivos que ilustran estas obras de arte representan, en su mayor parte, figuras geométricas, aunque también vegetales, nominales o dibujos heráldicos. Alájar y Linares de la Sierra son los municipios más representativos de esta arquitectura popular, prueba del arraigo que tuvo la población a estos pavimentos de piedras. En ambos, el tipo más característico es el ‘llano’ o ‘cuadro’, una especie de dibujo cuadrangular que se colocaba a la entrada de las viviendas para decorar esta zona.

Incluso los espacios cívicos de mayor relevancia de Linares cuentan ya con espectaculares espacios empedrados, como es el caso de su Plaza del Ayuntamiento (una Rosa de los Vientos) y la Plaza pública que también hace las veces de Plaza de Toros, con el escudo de la localidad. 

Hasta las casas más humildes de Alájar contaban con empedrados que sustituían la solería de la primera habitación con dibujos de gran calidad, así como otros en forma de hilera hasta la puerta trasera. También en Linares de la Sierra son muy abundantes, especialmente los ‘llanos’ exteriores, que lucen a las entradas de muchas la conocieron sus antepasados.

Si en estos dos municipios son habituales los ‘llanos’, en Santa Ana la Real, por ejemplo, resultan inusuales. No obstante, los empedrados interiores son muy significativos por su calidad. Estos están localizados principalmente a lo largo de la casa o en el zaguán de las viviendas con un propósito exclusivamente decorativo.

También Aracena tuvo a principios de siglo un gran número de empedrados en el interior de muchas viviendas, pero la intensa actividad comercial de la población y su mayor dinamismo hizo que cayeran para atender a necesidades más funcionales. Los que se conservan se encuentran en los barrios de Santa Lucía, Santo Domingo, en el Castillo en la Avenida de Portugal, donde permanecen algunos de franja longitudinal hasta el patio.

Algunos de los más decorativos se hallan en Galaroza, donde la cercanía de esta población a zonas de canteras propició la construcción de numerosos empedrados que se mantienen tanto en el interior como en el exterior de las casas. Están realizados con distintos tipos de piedra de diferentes tonalidades y con complicadas combinaciones de motivos decorativos. Una de las características más singulares cachoneras es la colocación de una piedra central, de forma redondeada, de la que parte el conjunto pétreo, muy típico en los zaguanes y en las aldeas de Las Chinas o Navahermosa.

Estos empedrados son un claro exponente de las raíces culturales de estos pueblos y un legado de la historia serrana, además de una maravilla artística que distingue a la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en la que la mirada debe atender tanto a los paisajes como al suelo que se pisa.

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